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Con tacto animal Los animales ayudan en la recuperación de personas con síndrome de Down y autismo e incluso a adultos drogadictos. También son útiles en preescolar.
Si Berney, Touché, Flerc, Antonella, Lucas, Mambo o Kroll hablaran, contarían más de una historia de superación, de la que ellos han sido testigos y protagonistas. Los tres primeros son caballos, Antonella es una perra de raza golden y Kroll, Mambo y Lucas, perros de raza labrador. Ellos son claves en los programas de rehabilitación que se desarrollan con niños, jóvenes y adultos, experiencias presentadas la semana pasada en el I Congreso de Terapia Asistida con Animales de Compañía, que organizó la Fundación Nestlé Purina, en Bogotá. El programa desarrollado con Antonella, Lucas, Berney, Touché y Flerc fue con niños con parálisis cerebral, síndrome de Down y autismo, en el Centro Colombiano de Hipoterapia. Allí, los menores trabajaron semanalmente, en sesiones individuales, de 9 de la mañana a 2 de la tarde con la asesoría de una psicóloga, fonoaudióloga y terapeuta ocupacional. Laura, una niña autista, de 4 años, formó parte del grupo. Difícilmente centraba su atención por más de cinco minutos pero a partir del trabajo con Antonella, comenzó a desarrollar su atención, y a tener un contacto físico y visual con la perra, por periodos de 10 a 15 minutos. Esto se logra, según Dayra Leyva, directora de la Fundación Nestlé Purina, "porque los niños logran una comunicación profunda con los animales, centran su atención y se vinculan afectivamente con ellos. Lo cual favorece el trabajo de áreas, como la motora, con ejercicios para mejorar la coordinación, al acariciar o cepillar al perro; y la cognitiva, mejorando su aprendizaje, su memoria y comunicación". Terapia complementaria Otra experiencia se adelantó en la Clínica Monserrat, con 10 pacientes farmacodependientes que recibían la vista, tres horas a la semana, de los ejemplares de raza golden retriever. Con ellos se ejercitaban, jugaban y analizaban la relación de los sentidos del hombre y los del perro. El estudio fue supervisado por el psiquiatra Jorge Aldas, quien asegura que "se favoreció el contacto afectivo, mejoró la atención de los pacientes, su autoestima y sus relaciones interpersonales. Incluso disminuyó la agresividad y se resaltaron aspectos sanos de la personalidad". Pero, el trabajo no se limita a personas enfermas. También hay resultados positivos con niños de preescolar. Es el caso de Natalia, de 4 años, que no quería compartir con sus compañeros del colegio San Angelo por timidez. Ella se benefició de la visita de los coterapeutas Kroll, Mambo, Rembrandt (pojter alemán), Maye (golden) y Puppy (golden) que visitaban el colegio una hora dos veces por semana, para jugar con ellos. Los perros, entrenados por Germán Villa, colaboraron en sesiones coordinadas por la psicóloga Ileana Machuca. "Los niños mejoraron las habilidades sociales y motoras, y con ejercicios de seguimiento de secuencias aprendieron valores como la tolerancia, al aceptar la diferencia entre razas caninas y hacer un paralelo con las de sus compañeros". Hoy, Natalia está contenta en el colegio y aprendió a compartir con sus amigos. Guía y acompañantes En el país también se trabaja con perros como guías y acompañantes de personas sordas, ciegas o en silla de ruedas. La Fundación Pedro Jaramillo para perros de ayuda a discapacitados ha entregado dos perras labrador para niñas sordomudas y va a entregar una pastor alemán a un invidente. "Son ejemplares que levantan las llaves cuando se le caen a su amo, abren o cierran puertas, prenden luces, avisan si está sonando el teléfono, entre otras cosas", dice Teo Mariscal, director de la Fundación Bocalán del Perro de Ayuda Social, en España. En el futuro, a nivel nacional se desarrollará un programa con los centros geriátricos y con la ayuda de gatos, como coterapeutas. "Son animales más fáciles de tener, ocupan menos espacio, son menos dependientes del hombre, pueden saltar sobre el regazo de los ancianos facilitando que ellos puedan consentirlos y ejercitar sus dedos al acariciarlos y mejorar su condición cardiovascular", dice Leyva.
Cosas de perros La terapia con animales se originó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando perros pastor alemán fueron llevados a los soldados con limitaciones físicas y traumas psicológicos para interactuar con ellos. Mejoraban su autoestima, superaban la depresión y obtenían una motivación para salir adelante. Las razas más utilizadas son el labrador retriever y el golden retriever porque comparten fácilmente con las personas y rinden en programas de adiestramiento. Se preparan desde el vientre materno, con caricias y un ambiente tranquilo. Al nacer los cachorros socializan con su camada hasta los dos meses de edad y luego con otros ejemplares. Posteriormente se inicia el programa de entrenamiento. MARISOL ORTEGA GUERRERO Otras Noticias |
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