El Periodico

Ladridos Solidarios

 

Iglú, Indi, Tango, Isard, Blanca y Carlota van a clase durante seis meses. En el aula hay parte del material: muletas, silla de ruedas, llaves, cajonera y un interruptor de luz portátil. Cuando dentro de cuatro meses acabe su formación, los seis perros golden retriever serán capaces de abrir cajones, elegir un objeto y llevárselo a su dueño, acercarle su propia correa y encender y apagar luces, entre otras muchas tareas... Serán los brazos y las piernas de discapacitados físicos, preferiblemente niños, que encontrarán en estos perros un enfermero, un ayudante social, un compañero, pero sobre todo un amigo incondicional que les dará autonomía y mejorará su autoestima.


Las clases teóricas y prácticas se realizan en fines de semana alternos en el Centre Caní Can Llosses, de Cerdanyola, en plena sierra de Collserola. En este centro, por iniciativa de la Fundación Bocalán, se está formando la primera promoción de perros de asistencia de Catalunya y la primera de monitores. Mientras 31 alumnos voluntarios aprenden a adiestrar a los perros, sus seis cachorros de golden se preparan para ser entregados, después del verano, a los pacientes con los que tendrán que convivir.

"Ya tenemos adjudicados tres de los cachorros. Serán para un hombre de unos 40 años, parapléjico por un accidente de tráfico, y para dos niños, de 6 y 10 años, que tienen distrofia muscular", explica Francesc Ristol, delegado de la Fundación Bocalán en Catalunya y responsable, junto a su mujer, Eva, del Centre Caní Can Llosses.

Ayer, como otros fines de semana desde hace un mes, los 31 aspirantes a adiestrador de perros de ayuda social acudieron a Can Llosses. Durante los seis meses de curso, se distribuyen los golden retriever en equipos. Cada día, los tienen en sus casas y repasan las lecciones impartidas sábados y domingos.
"No perdáis nunca de vista al perro. Primero se dice el nombre y después, el comando. No al revés", dice Sara Pinilla, instructora de Bocalán. Y los alumnos dan vueltas por la clase con sus perros, que se detienen a recoger la correa del suelo o para sacar un objeto de un cajón.
Cada acierto se premia con un clic emitido por un pequeño aparato y un trocito de salchicha de frankfurt. A medida que aprenden, se reducen las dosis de salchicha y se sustituyen más por los clics. Al final no harán falta ni los ruidos. Los monitores aprenden a hacer gestos y dar órdenes concisas: cajón (para que lo abra), correa (para que la coja), quieto, echado... "Es un curso fenomenal. No sólo educo a un perro, que se divierte mientras aprende, sino que además, cuando acaben las clases, aumentará la calidad de vida de un discapacitado", dice la alumna Ave Torres.

Recuperar la sonrisa
Cuando termina la clase en el aula, los aspirantes a monitores, su instructora y los perros se dirigen al parque de Serra Martí, en el barrio de Canyelles (Nou Barris). Allí, los golden tienen su primer contacto con unas escaleras mecánicas. Al principio, recelan. Pero enseguida, los frankfurts, los clics y las palmaditas de sus adiestradores obran el milagro. Al aire libre, aprenden a obedecer con ruido de tráfico, público que mira, niños que corren... y hasta ensayan cómo pasar junto a otro perro y no olisquearlo.
Antes de acabar la clase y volver a Madrid, Sara Pinilla, la instructora, describe la huella que dejan los golden en casa de sus nuevos amos. "Cuando llegamos con el perro son personas tristes. Tras unas semanas, sonríen de oreja a oreja y hasta el que iba agachado camina erguido y sin bastón".

 

Ristol confía en que en las próximas semanas aparezcan candidatos para los otros tres golden retriever que quedan por adjudicar y para un cruce de fox terrier, entrenado para traducir sonidos a un sordo. "Los cachorros y su educación se cubren con donativos y así quien los recibe no debe pagar nada".
La Fundación Bocalán funciona ya en varios países con el mismo doble objetivo: facilitar un perro de ayuda a una persona discapacitada física que lo necesite y divulgar la utilidad de estos animales, no tan conocidos como los perros guía de los ciegos. "Quien necesite un perro debe dirigirse a una ONG para que ésta nos haga llegar la solicitud. Después, se estudia al candidato y se le realizan entrevistas para ver si puede tener el animal", añade.

 

 

 

 

 


 

informacion@fundacionbocalan.org